Si vivir se trata de seguir a regañadientes,
me declaro defensor de la abolición del trabajo.
Pago por comer, con tiempo que no recuperaré,
pago con días y lugares, que nunca conoceré.
Hoy traigo quejas, pero pocas soluciones,
Hoy solo traigo sentimientos, más que razonamientos,
Hoy solo traigo odio, para que prenda en llamas
el orden del cual no tengo ni voz ni voto.
Espero esto desaparezca algún día,
pues me cuesta alimentar mis sueños
con la nada y las sobras
de la explotación del hombre por el hombre.
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