Váyase, de donde no lo quieren.
Abra la puerta, recorra el pasillo
las escaleras y pise la calle
sin mirar atrás,
bien, ahora sí,
puede dejar de contener el llanto,
puede llorar.
Llore, no se reprima,
muestre la verdadera cara
de su corazón,
que los espacios vacíos,
serán otra vez como el momento
que recuerda, antes de morir.
Que la tristeza que siente
otro invierno mas,
esta vez será distinta.
Hágame caso,
los años y los recuerdos,
no pasan en vano.
Procurese una bebida caliente,
una estufa, y por sobre todas las cosas
a usted mismo.
Si tiene que pensar, piense.
Si tiene que llorar, llore.
Si tiene que recordar,
aunque de eso no hay duda,
recuerde,
hágalo,
pero no guarde remordimientos
ni pesares ni disculpas
que luego, se pudran en su corazón.
Procure seguir hacia adelante,
aunque le falte su presencia,
aunque sienta que no puede solo.
La vida esta hecha de misterios no resueltos
y vivir es
crear tus propias respuestas.
¿Cual es la tuya?