No soy el adecuado para decirte qué hacer,
ni para juzgarte, ni mucho menos aconsejarte.
Solo puedo quedarme a tu lado a ratos,
pues vivo y muero de soledad,
el punto medio aún no lo encuentro.
A veces me endurezco o me descascaro,
hoy puedo decirte que todo está bien,
y sin embargo, tras una marejada,
puedo ser alguien completamente distinto.
He aprendido cada vez más de mí
y a veces resulta agotador enfrentarme,
y aunque no califico las cosas como antes,
me cuesta encontrar soluciones.
Quisiera terminar lo siguiente con algo positivo
pero sería una mentira que no deseo escupir por estos labios,
viviré y moriré peleando por lo que anhelo,
y sé que nunca llegaré a sentirme tranquilo del todo,
mi naturaleza es conflictiva y vomitiva,
áspera y sensible, suplicante y esquiva,
Me incluyo sin remordimientos como el responsable de mi vida,
y sin importar el resultado, estaré contento por haber llegado hasta aquí,
acaparando el dolor, vomitando el dolor, transformando el dolor.