lunes, 29 de mayo de 2023

 Estoy viviendo tiempos vertiginosos,

siempre creí que viviría en el mismo macetero,

fortaleciendo mis raíces, sobreviviendo solo el invierno,

pero no, estaba equivocado, pues existe. 

Existe un bosque, existe mas que un bosque, 

siempre tuve miedo de los cambios

o a definirme a través de la adultez,

empero, aunque llore sabia por mi tronco, 

quiero sentir la fuerza del alerce escondido

sobreviviente del millón de puestas de sol. 

Espero ser el hongo de la humedad

que sobrevive a la primavera,

el zorrito de la espesa quila,

El hued-hued de canto gutural,

el chucaito de las mañanas,

en este nuevo ciclo del retorno a las esperanzas

en este nuevo ciclo de aferrarse

al gran bosque interior. 

 Caigo en pesados sueños pantanosos que no me dejan respirar,

despierto desde el inconsciente a la inconsciencia, mientras lucho

con mi falta de atención a las cosas que pasan durante mi día. 

Veo mi vida a largo plazo pero mi presento como un atasco permanente. 

Pienso y siento desde otros tiempos

pero nado y vivo en las mismas aguas, en las misma pecera estrecha. 

Mi imaginación está dotada de grandes guionistas y poetas

que no logran plasmar sus fantasías en la realidad,

He decidido no darle importancia a nada por hoy,

he decidido ser  nada x un tiempo. 

 Nunca seré el chico del gimnasio

ni el alma de la fiesta

ni el alma creativa, compuesta.

Nunca seré de ir a discos

ni de amistarme con desconocidos

ni de desconocerme de conocidos.

Nunca seré el que olvida fácilmente

y pasa  página una y otra vez sin releer para tratar de entender, 

el que no sabe no pensar

el que sabe razonar, hacia un calor más cálido,

el que dispara, sin herir. 

Nunca seré  el que reclama y lucha abiertamente

el que se decide a ir por un camino a la vez

sin mirar hacia atrás, sin ir marcha atrás. 

No seré el al que sobrepiensan

al que aman

al que necesitan. 

No seré el que pueda prometer algo

 ni el que tendrán para siempre en su vida.

Nunca seré el del pelolargo

ni el de la trenza

ni el del mohicano

ni el del presente en actitud panki.

Nunca seré el divertido

ni el ocioso 

ni el productivo. 

Nunca seré quien esté libre de su infancia

de mis traumas ni de mis errores,

nunca seré quien escape, con suerte, 

del trabajo asalariado.

Nunca seré el hombre de dios que esperaba mi padre

ni el adulto feliz que esperaba mi madre,

demasiada agua bajo el puente para sus expectativas. 

Nunca seré el alma viajera eternamente

ni el ermitaño de los libros

ni el malabarista asiduo a su labor. 

No seré el hombre atento, cariñoso ni hablador, 

pues soy silencio mas que cualquier otra cosa. 

No seré ni el tipo de ciudad

ni el tipo de campo

no seré de mares ni de playas, 

siempre he preferido los bosques y los ríos. 

Nunca seré quien venza la inseguridad

ni quien te haga reír hasta hacerte llorar.

Nunca seré quien esté libre de sí mismo,

nunca seré, realmente, quien pude llegar a ser.

No seré ni más ni menos, y lo acepto hoy,

mordiendome los labios, 

tragandome la furia.