lunes, 26 de julio de 2021

 Debo ser la más extraña de las cosas, río de impotencia, lloro de felicidad, y me enfado sin razón. En mi mente cohabitan los pensamientos de un loco, de un niño y de alguien que perdió sus esperanzas. En mi pecho se encendían llamas, ahora solo oigo suspiros. Perdí algo importante hace tiempo, por eso es que no hablo y  reservo lo que observo  haber si lo encuentro. Si camino rápido es porque debo volver a un lugar, que seguramente existe pero  por dentro estoy quieto, no me siento. Si grito es porque me ahogo, si no respondo es porque no quiero hablar, si desaparezco es para sanarme, si vuelvo es porque pienso que no puedo vivir toda la vida huyendo. El día que sepan de mí sabrán que nunca se debe abrir una herida cauterizada para echarle sal, con el fin de dañar, con el fin de destruir lo que ya yace destruido. 

 ¿hay algo más?

tiene que haber 

debe quedar un poco

viviendo por ahí

esperando contarme

 qué perdí. 


a orillas del río.

 Si pudiera vivir fuera de mi ojos,

estar afuera, constante, presente en el azul, 

en el fluir del río, en el fondo de las piedras.

Gaviota danzante,

te observo,

blanco animal en celeste devenir,

criatura profunda que desde la altitud contempla el río plateado,

espejosa ilusion, pantalla sin imagen,

agua trampera, embustera y pérfida,

que escondes los abismos,

que ni la gaviota y yo, 

podemos sondear.


La gaviota vive,

la gaviota siente

la superficie del agua,

solo la superficie,

mientras me pregunto

desde dentro de mis ojos,

¿Quien es la gaviota?

no quiero volver.

 Que raro, ya no escribo de ti. 

Me he estado sintiendo otro,

como...un ser inacabado, 

muy distinto al de años atrás. 


Hay un antes y un después, 

hoy soy el después, 

creo que está  bien, 

mañana

¿quien sabe?