lunes, 26 de febrero de 2024

 mi capacidad emocional

no soporta tanto cauce encima

he cargado más de lo que puedo llevar

lastre innecesario

que no puedo soltar

pues se aferra a mi

como hogar de invierno. 

Las veces que intenté

responder al mundo

no me sostuve de pie

y regresé a casa fácilmente

envuelto de todo.

Mi congoja es fecunda

se renueva cada cierto tiempo

y esparce sus raices

sobre los tejados

germinando con la lluvia

cantando a la nostalgia.

Ya no miro a las golondrinas

aunque vienen a mi encuentro

pues tenemos una promesa

de la que no he podido cumplir mi parte.

Son recordatorio

de que me espera un nuevo mañana

y nuevos senderos que quiero explorar. 

Mi pasión está entre paisajes

entre valles extensos

entre silencios distintos

entre cumbres que observan

el progreso continuar. 

Se me hace urgente la subida

para mirar más de cerca

las nubes de mis pensamientos

los cielos de mis sentimientos

las esperanzas de las aves

y su lejano contemplar.

Estoy de nuevo en mi cotidianidad

y sigo soñando 

con los valles y las montañas

pero esta vez,

no quiero regresar

con las manos vacias

esta vez 

cuando vuelva

les contaré que me logré

ver de un modo distinto

que aprendí a sentirme bien

que logré amar más lo que soy. 

La próxima luna llena

en que nos encontremos

les hablaré lo que me costó

ser el resultado de mis huellas

que sigo buscando. 

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