mi capacidad emocional
no soporta tanto cauce encima
he cargado más de lo que puedo llevar
lastre innecesario
que no puedo soltar
pues se aferra a mi
como hogar de invierno.
Las veces que intenté
responder al mundo
no me sostuve de pie
y regresé a casa fácilmente
envuelto de todo.
Mi congoja es fecunda
se renueva cada cierto tiempo
y esparce sus raices
sobre los tejados
germinando con la lluvia
cantando a la nostalgia.
Ya no miro a las golondrinas
aunque vienen a mi encuentro
pues tenemos una promesa
de la que no he podido cumplir mi parte.
Son recordatorio
de que me espera un nuevo mañana
y nuevos senderos que quiero explorar.
Mi pasión está entre paisajes
entre valles extensos
entre silencios distintos
entre cumbres que observan
el progreso continuar.
Se me hace urgente la subida
para mirar más de cerca
las nubes de mis pensamientos
los cielos de mis sentimientos
las esperanzas de las aves
y su lejano contemplar.
Estoy de nuevo en mi cotidianidad
y sigo soñando
con los valles y las montañas
pero esta vez,
no quiero regresar
con las manos vacias
esta vez
cuando vuelva
les contaré que me logré
ver de un modo distinto
que aprendí a sentirme bien
que logré amar más lo que soy.
La próxima luna llena
en que nos encontremos
les hablaré lo que me costó
ser el resultado de mis huellas
que sigo buscando.
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