martes, 28 de febrero de 2023

tiempo moxilero

 Cargué un hogar temporal en mi espalda, sin rumbo fijo

pise lugares y calles que descubrí por casualidad

por instante y por instinto,

uní mi camino a momentos -o quizá no- con diversxs seres errantes,

numerosos periplos de pupilas sin ironía

ante tanta certera belleza, 

bosques donde fui solo

un perplejo visitante ocasional,

ante la visión de vida en la hora perfecta, 

sentires tristes por despedidas en la ruta

sentires alegres por nuevos encuentros viajeros

nuevas experiencias hora tras hora día tras día

que me conectan y me recuerdan lo esencial, 

escucharlxs, escucharme, abrirse, repararse,

olvidarse, olvidarse y olvidarse,  recomenzar. 

Vacié mis municiones

mis reparos temporales

mi inaudita percepción de los hechos más allá del daño

y caminé sin pensar que

tras esa faldosa cordillera

no me esperaba nada más que aire. 

Y es que todo tiene un lugar

y al fin lo comprendo,

todo tiene un lugar, 

un lugar donde permanecer

un lugar donde aguardar

un lugar donde coser

un lugar donde estirar

un lugar donde palmar.

Y es que nunca esperé encontrarlo aquí

tan cerca mío

tan mío 

tan yo, 

y es que no pensé que

hacia donde debía mirar

al voltear los ojos

era ese lugar

y lo tengo justo aquí

como el lugar,

donde todo puede 

volver a comenzar. 

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