Entre más comprendo las cosas
más me asusto de mi mismo,
que difícil es cargar con solo una vida,
y eso es, al final...una única experiencia,
un limitado tiempo, un mismo viento,
un mismo mar el cual mirar, un mismo cuerpo entre
múltiples estados distintos y superpuestos, uno sobre otro.
Son capas sobre capas, heridas tras heridas,
sangre tras la sangre, y a veces,
emergen
todos a la vez,
en la oscuridad de la noche,
en el arrebol de la tarde.
Con los zapatos bien puestos
salgo a recorrer el bosque y a subir montañas,
sin pensar nada más que en verde, verde total,
verde existencial, verde vertiente, verde nada,
verde de ver espejos en el agua.
Lo que voy dejando atrás ya no me molesta, es más, casi ni hace ruido
y lo abrazo cada cierto tiempo como amuleto
de que sigo sin olvidarme de mis huellas en el barro.
Cada viaje es un tesoro para mí,
cargo vidas con lxs seres que disfruté
la verdadera ciudad de los humanos,
el dorado a punto de desaparecer,
en esta era de máquinas y forestales.
Espero reencontrarme con ustedes en algún momento,
y agradezco sus conversaciones,
y el entendimiento a este trozo,
de tierra segmentada y quemada tras varios incendios.
Una semana necesité para darme cuenta de lo esencial,
y volver a reencontrarme con mis ciclos,
con mis expectativas,
con la película, que deseo seguir protagonizando.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario