En la aurora del desvelo
me cuestiono,
si es tiempo de no pensar
y solo asumir el daño
y andar otro treamo,
en espera de nada
pero atento a las
oportunidades.
Estoico sin disciplina
vivo hacia los adentros
y me olvido del afuera.
Entre serpientes de pensamientos
corren los rios en direcciones cruzadas
y ajenos al confluir
en un exuberante lago.
En el fuego helado del interior
se olvida el otro bosque
que esculpe las realidades
y da vuelta medio siglo
entre ciudades y trabajos
está el mundo
de tus conremporáneos.
No pierdes nada
con salir afuera
y aprender en lo que estás presente.
Viviendo tu dia
con remordimientos
pero habitando
ambos lugares,
Tu bosque inmenso
y el bosque de todos.
Sin equilibrio en la cuerda floja
propaga tu ideario
entre emociones placenteras
que dobliegan los dientes
entre culpa y penumbra
atardece el sueño
que dejaste olvidado
y que no permite
que salgas de esa habitación,
perdiendo el tiempo
perdiendo el control
sin señal alguna,
sin respuesta ni compromisos.
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