Tengo espesas idead que no puedo digerir,
pues no tienen campo de acción en a realidad.
Nunca tuve el hábito de germinar
siempre me quedé en las ideas
en las ideas y nada más.
Ya no me obsesiono con la rueda,
ni en como detenerla, ni en como destruirla.
Descubrí que mi canto es solo canto y ya,
y por eso, ya no me esfuerzo por interpretarlo ni querer decorarlo.
Los cambios de estación son solo eso,
el tronco sigue de pie
el invierno comienza a expandirse x las calles de esta ciudad
y el lago que tanto me gusta
seguirá ahí igual que siempre
esperando o no, mi llegada a sus faldas.
Por ahora solo me quedo aquí,
en el perpetuo instante, total
ya nada me importa realmente,
ya nada me llega lo suficiente.
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