De mirada sesgada
desde un punto de vista
se cierra la ventana
ante la amplitud de la vida.
Entre las cosas y el cemento
abundan en los cementerios,
aquellos que guardaron para siempre su secreto.
¿En qué momento me haré cargo?
de esta existencia que no desea reducirse
a una sola verdad.
Lo conocido para mí siempre será nuevo,
y lo será también, cada paso mío.
Entre márgenes muy delgados
se encuentra mi anti-codura
mi ser antisistema.
Que no cree en los adultos
y que no desea ser uno
sonriente en su burbuja
y sin bajar a compartir,
con lo diverso de este mundo.
El trabajo mata, la adultez también.
Que el dinero no sea mi pretexto
para quedarme en la rutina soñando
como se sentirá,
haber recorrido el lienzo inmenso,
que nos ofrecen los cerros y la gente.
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