te he perseguido con tantas ganas,
años persiguiendo tu rastro, tu rostro.
Que alguien me señale a donde, o el como tenerte.
Si mi resumen personal es yo buscándote mientras muero,
es una película que no deseo ver.
Escenas donde me rompo y lloro y grito y me rindo,
momentos de transición en donde luces de esperanza
vuelven a darme energía para seguir,
y despedidas, tantas despedidas.
Son años intentando ser feliz,
y te juro, que aquello es solo una palabra.
Mi poca importancia personal,
es una película que no vale la pena ver, ni oír,
es una sala sin espectadores
es la más triste de las cosas
es el miedo en carne viva,
de quien no supo maneras de como vivir.
Rostro mío de la fatalidad,
expresión del tormento mental,
solo una última escena me imagino para mi final;
la noche más hermosa de los tiempos,
auroras boreales y cielos de colores,
la mirada de un niño
de su niño,
infancia
otra vez presente
jugando a la pelota
corriendo por calles de barro
en la pupila lagrimera de un viejo,
que exhala un último suspiro,
en el ocaso de su muerte.
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