lunes, 27 de noviembre de 2017

Buses Futrono

Aquellas calles,
¿cuanto queda
de tus pasos?
el lago,
estos bosques
y montañas,
todxs con
con quienes hablé;
¿¿¿te conocerán???

Camino por
este pueblo
tan especial,
tan repleto
y no de gente,
sino de algo más,
unas sonrisas
quizá,
unos corazones
más
humildes
y
bondadosos,
o algo inherente
de aquí,
y que no
logro reconocer,
por medio de
las palabras.

En cada lugar,
y me entristece
un poco pensarlo,
te sentí.
Preguntándome
hace cuanto estuviste por aquí,
que si te viera
que pasaría,
que si te viera
que no pasaría,
en fin,
sueños y eso.

Debo despedirme de esto
con tanta esperanzas de ti,
sé que no volverás,
y aquello,
de una vez por todas,
debo aceptarlo.

El tiempo,
sabio escultor
se encargará de aquello,
más ni el tiempo,
ni lo bueno
ni lo malo,
me quita
mis recuerdos,
mis momentos,
que a veces sangran,
otras veces,
solo son una
difusa ilusión,
hábito inconsciente
de sentirte
junto a mi,
cuando termino,
soñandote
a diario.

(Nota de mochileo por Valdivia, y que tiene mucho que ver con esto;
...Olvidé mencionar, bueno, quería decirlo desde que entré a Valdivia, me sentía extraño, porque en otras circunstancias, estaría soñando sin parar, en las nubes feliz, esta vez, no tanto, porque estas tierras son de ella, de sus momentos, recuerdos, sonrisas. Pienso, no sé si estará bien, que recorriendo estos lugares y sus personas, quizás pueda entender el resultado, es decir, aquella personita tan bella y especial que conocí, como creció, como estos lugares y estas personas poblaron su corazón y su persona, y la hicieron florecer...)










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