Tú con tu guitarra, que lograste sacarme de mi y mi dialogo mental perpetuo, estuve mucho tiempo parado en medio de la calle escuchándote cantar canciones de Silvio, no sabes cuanto ese pequeño instante me llenó el corazón, me invitaste a acercarme a tu lado para escuchar mejor tu música, ver tu destreza al tocar los acordes y arpegios, estar fascinado como niño viendo un espectáculo y repetirme después de terminada una canción; la ultima y me voy, y quedarme otra otra y otra más.
Paró mi mundo y sus asuntos por unos minutos gracias a ti, me diste un respiro que ahora, entre lágrimas no sé como pagarte, te dí todo lo que tenía en mi bolsillo, y aún así, siento que no es suficiente porque ese instante no puede ser pagado con nada, te agradezco la felicidad y la emoción que me diste, al irme y dejarme con una sonrisa e ir por ahí escuchando "estas ahí", sintiéndome en un sueño andando por Concepción, empapada sus calles, sus paredes, mi corazón.

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