lunes, 7 de agosto de 2017

Centro de Conce, un día de calles húmedas, perdido, paseando con Estefa...

No han sido los mejores días y no pienso en rendirme porque creo que no es opción para mí, creo en lo noble tanto como en lo que vale la pena, creo en una sonrisa como en una compañía cuando el estado del alma no es el mejor, cuando no se logra afinar su frecuencia (o vibración), y solo pequeños instantes nos dan ciertos respiros para salir de la razón, del pensar, como el de hoy.

 Tú con tu guitarra, que lograste sacarme de mi y mi dialogo mental perpetuo, estuve mucho tiempo parado en medio de la calle escuchándote cantar canciones de Silvio, no sabes cuanto ese pequeño instante me llenó el corazón, me invitaste a acercarme a tu lado para escuchar mejor tu música, ver tu destreza al tocar los acordes y arpegios, estar fascinado como niño viendo un espectáculo y repetirme después de terminada una canción; la ultima y me voy, y quedarme otra otra y otra más.

Paró mi mundo y sus asuntos por unos minutos gracias a ti, me diste un respiro que ahora, entre lágrimas no sé como pagarte, te dí todo lo que tenía en mi bolsillo, y aún así, siento que no es suficiente porque ese instante no puede ser pagado con nada, te agradezco la felicidad y la emoción que me diste, al irme y dejarme con una sonrisa e ir por ahí escuchando "estas ahí", sintiéndome en un sueño andando por Concepción, empapada sus calles, sus paredes, mi corazón.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario