Miércoles 21, We Tripantu, La
mejor lluvia del año.
Me cuesta sacar las palabras con
tanto dando vuelta dentro de mí, tanto sintiendo. Hace tiempo no tenía un día
tan bueno, tan feliz como hoy.
La lluvia cae sobre nosotros en un día especial, el
espíritu renovado dentro, feliz, alegre, intenso, se lavó las penas, se quitó
las culpas que hacen endeble los pasos, el autoestima escaso que nos hace
pobres, torpes, infelices, el invierno interno inefable al lenguaje, aunque lo
siento como ver el agua caer en un día nublado en la calle, estar empapados,
compartir un café, unas miradas mutuas de intriga hacia la ventana, escuchando
una guitarra cantar, y estar tranquilos ahí, viendo la lluvia caer, el agua
limpiar lo que alcanza, hasta a nosotros mismos.
Haber conocido a alguien hoy,
estar tranquilo dentro, ver la lluvia caer, como cae la lluvia dentro y fuera
de nosotros, limpiándonos con lo que cargamos, haciendo más ligero el paso,
trayendo estabilidad de nuevo a corazones invernales, tranquilos, y mejor que
nunca.
Poco me importa estar empapado si me encuentro
así, si me he vuelto a sentir así, si te conocí, si te conocí por fin.
Parpadean las luces, los semáforos, el asfalto mojado, los autos pasar, la
gente pasar, sentir que todo está en su lugar, que todo en sincronía se
encuentra, con lluvia, con noche, con música, con el asiento desde donde
escribo y contemplo esto, en una micro, rumbo a encontrarme conmigo. Al bajar
de este viaje, pisar el paradero y estar afuera (al aire libre,) y estar
profundamente dentro. Llegar a mi casa, secarme un poco, hablar contigo,
disfrutar, sentirte un poco más cerca al haberte visto, haber estado cerca de
aquel mundo intrigante, sensible, intenso que eres tú.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario